Desde el
Brasil partió la imagen de la
Virgen de Luján, hoy venerada en la Basílica. Los
acontecimientos se remontan al siglo XVII, cuando Antonio Farías Saa, un
hacendado portugués afincado en Sumampa (actual provincia de Santiago del
Estero, Argentina), escribió a un amigo suyo de Brasil para que le enviara una
imagen de la Virgen
en cuyo honor quería levantar una ermita. Le envió dos imágenes, las cuales
llegaron al puerto de Buenos Aires en sendos cajones.