jueves, 29 de diciembre de 2011

43.- MARÍA, MADRE DE JESÚS (1 de Enero)

 MARÍA, MADRE DE JESÚS
"Salió un edicto de César Augusto para que se empadronase todo el mundo. E iban todos a empadronarse, cada uno en su ciudad. José
subió de Nazaret a Belén por ser él de la casa y de la familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta: Estando allí, se cumplieron los días de su parto y dio a luz a su hijo primogénito le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre" (Lc 2,1-7).

La maternidad divina de María:
El dogma de la maternidad divina de María es un tema central de la Mariología. Es el que da sentido y hace comprensibles todas las verdades que la teología cristiana afirma de Ella.
De la misión sublime de Madre de Dios parecen derivar, como de una fuente oculta y purísima, todos los privilegios y todas las
gracias que adornan su alma”(Pío XII, Fulgens corona,AAS
(1953) 580)

Entre todos los títulos con que los creyentes honramos a María, el de Madre de Jesús es el más excelente por su propio significado y por ser el fundamento de los demás.
La madre es el ser por excelencia para todos los humanos; a todos se nos esponja el alma cuando hablamos de ella o cuando la recordamos en la ausencia.
El misterio de la Maternidad divina de María implica una unión total con el misterio de Jesús, Dios hecho carne mortal, María, sagrario del Espíritu Santo y, por tanto, llena de gracia y toda santa desde el primer momento de su existencia inmaculada.
La Anunciación es el relato de la obra maestra del Espíritu en María. María, portadora del Espíritu y su receptáculo, recibe de El, y sólo de El, la fecundidad de su seno virginal. María es madre, es decir, fecunda, por su entrega y docilidad al Espíritu Santo, el cual ha tenido necesidad del seno y de la colaboración libre de María; de otra forma, Jesús no hubiera podido ser hombre y, por tanto, hermano de los hombres.
La vida de María es la vida de la Madre que acepta al Hijo.
Hágase en mí según tu palabra”, (Lc 1,58); que vive con y para el Hijo, ambos unidos en el misterio, hasta la prueba y la cruz, (Jn 19,25). María, por ser su madre, vivió intensamente los avatares de su Hijo, nos dice San Lucas que Ella conservaba todo en su carazón (Lc 2,51). 
El corazón es el símbolo del amor y de todos los afectos que llenan la vida de los seres humanos.
El corazón de María es el manantial limpio y puro del que fluye sin cesar el agua del amor y de la entrega total a su Hijo.
Nada se le olvida, nada le parece menos importante; aunque no todo le sea comprensible a plena luz, todo lo conserva en su corazón a la espera de la total comprensión.
María es la “madre del sí”, la siempre dispuesta a cumplir la voluntad de Dios, y es "la madre de la fe”, porque creyó al Señorfiándose de su palabra y no de los lógicos indicios humanos. Al pie de la cruz donde agonizaba su Hijo, María creyó contra toda esperanza y se convirtió en la Madre de todos los creyentes.
María, Madre del Cristo físico, es también, por voluntad del Hijo, Madre del Cristo místico, el Pueblo de Dios, la Comunidad de los creyentes adoradores de Jesús, la Iglesia. “Esta maternidad espiritual de María perdurará, sin cesar, hasta la consumación de todos los elegidos”. (LG 62).
María, asunta al cielo, junto a su Hijo, está en la mejor condición para engendrar espiritualmente a Cristo en los creyentes y en todos los hombres de buena voluntad, y así lo hace constantemente.
No se trata de elevar a María hasta el nivel de Jesús, ya que El es
el único mediador que, por ser Dios recibe nuestra adoración. Ella es su Madre y, por tanto, el primer miembro del Pueblo de Dios, ella es la llena de gracia(Lc ,28), la bendita entre todas las mujeres (Lc 1,42), por eso recibe nuestro amor y nuestra especial eneración. 

domingo, 25 de septiembre de 2011

42.- UN DESEO CUMPLIDO

                           Epílogo
Hoy se hace realidad un deseo que tenía en mi corazón desde hace varios años: escribir para mis amigos de Internet la doctrina teológica sobre María, la Madre del Señor, como pequeña contribución para extender el amor y el culto a María, nuestra queridísima Madre.

41.- LA ORACIÓN MÁS ANTIGUA DEDICADA A LA VIRGEN

Edgar Lobel, experto en papirología de la Universidad de Oxford, dedicó su vida al estudio de los papiros encontrados en Egipto.
Uno de los papiros, descubierto en las proximidades de la antigua ciudad egipcia de Oxirrinco, contiene una oración a la Virgen. Y no cualquier oración, sino una plegaria que continuamos rezando hoy en día, la oración Sub tuum praesidium.

sábado, 10 de septiembre de 2011

40.- UNA MIRADA AL INTERIOR

   Lectura: “Subió Jesús a una de las barcas, que era la de Simón, y le rogó que se apartase un poco de tierra, y sentándose, enseñaba desde la barca a la muchedumbre.. Cuando cesó de hablar, dijo a Simón: Boga mar adentro y echad las redes para la pesca. Simón le contestó y dijo: Maestro, toda la noche hemos estado trabajando y no hemos pescado nada, mas porque tú lo dices echaré las redes. Haciéndolo, capturaron tal cantidad de peces que las redes se rompían” (Lc 5, 3-6)                         

39.- LOS EJERCICIOS DE PIEDAD MARIANOS

                                                       
Concepto y naturaleza de los ejercicios de piedad.
Los ejercicios de piedad son muchos y muy variados, por eso no hay un concepto claro de los mismos. Lo que se suele hacer, y es lo que hace la Marialis cultus, es poner ejemplos. Así se incluyen entre los ejercicios piadosos el vía crucis, el rosario, el ángelus, las novenas y otras oraciones en honor del Señor, de María o de los santos.

38.- EL AVE MARÍA

“Dios te salve, María, llena eres de gracia”.
Son las palabras de saludo que el ángel dirige a María en la Anunciación.    San Lucas escribe su evangelio en griego y escribe estas dos palabras: “Jaire, kejaritomene”(Lc 1, 28) que literalmente hay que traducir por “alégrate, llena de gracia”.

37.- LA RELIGIOSIDAD POPULAR

Introducción: En los temas anteriores he tratado de situar la devoción a María en el contexto de la verdad revelada, tal como es vivida en la Iglesia. En los dos temas restantes quiero situar esta devoción dentro del campo de la religiosidad popular.

36.- MARÍA EN LA LITURGIA ACTUAL DE LA IGLESIA ROMANA

El concilio Vaticano II, en la Constitución dogmática sobre la Iglesia, la Lumen Gentium, emplea todo el capítulo VIII para exponer la base doctrinal sobre la Virgen María, Madre de Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia (LG 52-69).
Pablo VI, en la exhortación apostólica Marialis Cultus, apoyándose en el Vaticano II, hace un inventario de la reforma litúrgica romana y pone en evidencia el puesto que María ocupa en los nuevos textos litúrgicos, guardando un perfecto equilibrio entre el maximalismo oriental clásico y el minimalismo protestante.

35.- MARÍA EN LA LITURGIA DE LA IGLESIA

 Introducción: 
Al hablar de las modalidades del culto a María distinguíamos el culto personal  (tema anterior) y el comunitario que hace la Iglesia en la liturgia, que hoy vamos a abordar.


34.- EL CULTO A MARÍA

Recapitulación: La Iglesia enseña que todos los hombres reciben la gracia suficiente para alcanzar la salvación eterna, aunque no todos reciben las mismas gracias ni en la misma medida. Dios concede sus gracias en proporción a la misión que encomienda a cada uno respecto a la comunidad.

33.- FUNDAMENTOS TEOLÓGICOS DEL CULTO MARIANO

                                                                       

Introducción: En los temas anteriores hemos analizado la figura de María a través de la teología, sirviéndonos de la Sagrada Escritura, de la Tradición y del Magisterio de la Iglesia.
En los temas siguientes vamos a pasar de la teoría a la práctica, al culto de María en la Iglesia, como respuesta que, desde la fe, debe dar el creyente a la Palabra de Dios anunciada en María.

32.- LA MATERNIDAD ESPIRITUAL DE MARÍA (II)

 
Sentido de la maternidad espiritual de María:
La madre biológica es la que, mediante el proceso de fecundación, engendra y da la vida a un nuevo ser, al que trasmite su dotación genética.
Madre adoptiva es la que, con un título extrínseco y legal, atribuye a un ser, que biológicamente no es suyo, los derechos propios de los hijos biológicos.

31.- LA MATERNIDAD ESPIRITUAL DE MARÍA (I)

                                              
Introducción: La relación madre – hijo queda establecida por la transmisión de la vida; somos hijos de nuestra madre porque a través de ella recibimos la vida. Lo mismo sucede en la transmisión de la vida espiritual.

30.- LA ASUNCIÓN DE MARÍA (II)


La definición dogmática: Pío XII, el 1 de Noviembre de 1950, proclamó solemnemente la Asunción de María: “Proclamamos, declaramos y definimos ser dogma divinamente revelado que la Inmaculada Madre de Dios, siempre Virgen María, cumplido el curso de su vida terrestre, fue elevada a la gloria celestial en cuerpo y alma”. (Bula Munificentissimus Deus)

29.- LA ASUNCIÓN DE MARÍA (I)

Introducción: ¿Qué fundamento tiene el dogma de la Asunción de María? ¿Está basado en la Sagrada Escritura y en la Tradición?
No hay ningún fundamento explícito en la Sagrada Escritura; sí los hay implícitos, como veremos a continuación. La Escritura marca la orientación que será desarrollada por el quehacer teológico, poniendo de manifiesto la Tradición de la Iglesia y el sensus fidei (el sentido de fe) del pueblo cristiano.

28.- LA VIRGINIDAD COMO SIGNO (III)


Introducción: Vamos a estudiar los tiempos segundo y el tercero de la virginidad de María, es decir, el nacimiento virginal de Cristo y la virginidad perpetua de su Madre.

27.- LA VIRGINIDAD COMO SIGNO (II)

INTERPRETACIÓN TRADICIONAL DE LA CONCEPCIÓN VIRGINAL DE CRISTO

Interpretación tradicional: A lo esbozado en la reflexión anterior, añado:
Evangelio de San Mateo: “Jacob engendró a José, esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo” Mt 1,16. Es el final de la genealogía de Jesucristo (1,1-16), José, hijo de David (1,20), como esposo de María, transmite a Jesús el título y los derechos inherentes a los descendientes de Abraham y de David.

26.- LA VIRGINIDAD COMO SIGNO (I)

                                                              Entendemos  por virginidad como signo la integridad corporal de María que afecta al misterio de la encarnación como un indicador de la presencia de Dios.
Los símbolos de la Iglesia llaman a María “La siempre virgen María La virginidad abarca tres tiempos: antes del parto o concepción virginal de Cristo, en el parto o nacimiento virginal de Cristo y después del parto o virginidad perpetua de María.

25.- MARÍA, LA SIEMPRE VIRGEN

 Introducción: La virginidad de María ha tenido gran influencia en la teología, en la espiritualidad, sobre todo monástica, y en la devoción de los fieles.  De tal modo se identifica a María con la virginidad que su nombre más corriente es “La Virgen”.

Para el estudio de la virginidad de María dividiremos el tema en dos partes, una como consagración personal y la otra como integridad corporal.

24.- DEFINICIÓN DOGMÁTICA DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


“Con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, la de los santos Apóstoles Pedro y Pablo y la nuestra, declaramos, pronunciamos y definimos que la doctrina que sostiene que la Bienaventurada Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de pecado original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Jesucristo, Salvador del genero humano, está revelada por Dios”. (Pío IX, Bula Ineffabilis Deus, 1954)

Breve comentario:

23.- LA INMACULADA CONCEPCIÓN DE MARÍA

¿Qué significa concepción inmaculada?
Formulación negativa: María fue concebida  sin pecado original.
Formulación positiva: María, desde el primer instante de su concepción, tiene una santidad plena, una plenitud de gracia.

Fundamentos bíblicos del dogma de la Inmaculada Concepción:

22.- LA MATERNIDAD DIVINA DE MARÍA

Introducción: Cuatro son las verdades reveladas sobre María que forman parte del patrimonio de fe de la Iglesia Católica: la maternidad divina, la Inmaculada Concepción, la virginidad perpetua y la Asunción a los cielos.
Para nuestro estudio nos serviremos de la historia de los dogmas y seguiremos los pasos de cada uno, desde las fuentes más antiguas hasta su manifestación definitiva.


21.- LA MUJER VESTIDA DE SOL DEL APOCALIPSIS 12


Los capítulos doce y trece siempre se han considerado como el núcleo del libro del Apocalipsis. Destacan unas figuras simbólicas, que vamos a intentar desentrañar: la mujer parturienta, el hijo de la mujer y el dragón.

20.- INTRODUCCIÓN AL APOCALIPSIS

                                                          Apocalipsis significa revelación; en este contexto es revelación de los juicios de Dios sobre el mundo y sobre la Iglesia.
El libro fue escrito, sobre los años 96-98 de nuestra era, por Juan, el discípulo predilecto de Jesús. Era el único apóstol vivo, muy querido en todas las iglesias y estaba desterrado a la isla de Patmos por el emperador Diocleciano; allí recibió la inspiración divina para escribir el libro. Tal es la tradición cristiana, representada por San Ireneo, Clemente de Alejandría y San Jerónimo.

19.- MARÍA JUNTO A LA CRUZ

 

“Estaban junto a la cruz de Jesús su Madre y la hermana de su Madre, María la de Cleofás y María Magdalena. Jesús, viendo a su Madre y al discípulo a quien amaba, que estaba allí, dijo a la Madre: Mujer, he ahí a tu hijo. Luego dijo al discípulo: He ahí a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa” (Jn 19, 25-27

18.- MARÍA EN EL EVANGELIO DE SAN JUAN


MARÍA EN EL EVANGELIO DE SAN JUAN
Introducción: 
Juan es el evangelista teólogo que, basándose en acontecimientos históricos, busca el significado que la fe descubre en la historia. El simbolismo de Juan no se superpone a la historia, sino que es la dimensión teológica prof
unda que él da a esos sucesos reales. 

17.- MARÍA COLABORADORA EN LA OBRA DE JESÚS

 MARÍA COLABORADORA EN LA OBRA DE JESÚS                                             

Ante la imposibilidad de analizar todos los textos bíblicos en los que María aparece como implícita colaboradora de la obra de su Hijo, me voy a limitar a  tres pasajes de San Lucas en los que se nos muestra esta colaboración.

16.- MARÍA Y SU VIVENCIA DE LA FE

 

Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el mes sexto de la que era estéril” (Lc 1,36).                                                            Es la señal dada por el ángel para que María preste su consentimiento. María se está debatiendo interiormente, sabe que Dios es fiel con su pueblo, que para Él nada hay imposible,  y Ella quiere ser fiel a Dios. Son momentos de lucha y de conflicto interior. El ángel le da una señal del poder de Dios y María, sin comprenderla del todo, fiándose de Dios, respondió al ángel: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.

15.- LA FE DE MARÍA

   LA FE DE MARÍA 

Fundamento de la fe de María:
La fe María está enraizada en su actitud de “pobre de Yavé”. Su apertura a la voluntad de Dios no tiene límites, su confianza en Dios es total. El ángel le dice al saludarla: “El Señor está contigo” (Lc 1,28). Es una frase que expresa el apoyo excepcional de Dios para conseguir algo difícil.

14.- MARÍA, LA CREYENTE


 MARÍA, LA CREYENTE  
El evangelio de la infancia de San  Lucas establece un paralelismo entre Juan el Bautista y Jesús. Dentro de este cuadro, hay personas que son protagonistas de los dos anuncios angélicos: Zacarías, el padre de Juan y María, la madre de Jesús. Vamos a comparar, en cuatro puntos, a  ambos.

13.- MARÍA, LA POBRE DE YAVÉ

 


    Según San Lucas, María entra de lleno en la categoría de los pobres de Yavé, como su mejor representante.
En la Anunciación: “He aquí la esclava del Señor...” (Lc 1,38): en la Visitación: “Miró la pequeñez de su esclava.. “ (1,48).
La esclava está siempre disponible para secundar la voluntad de su ama. “Como están los ojos de la esclava fijos en los ojos de su señora, así nuestros ojos en Yavé, nuestro Dios” (Sal 122,2.
En los salmos son abundantes los textos con los mismos sentimientos que María recoge en el canto del Magníficat, donde destaca su  espiritualidad  como pobre de Yavé.

12.- LOS POBRES DE YAVÉ

 

La pobreza en el Antiguo testamento:
    Al principio, la pobreza era un signo del castigo de Dios y la riqueza el fruto de su bendición. Dios premiaba o castigaba la conducta humana con abundancia o carencia de bienes materiales.
Esta concepción de la pobreza y de la riqueza, en los primeros tiempos, estaba relacionada con una idea confusa e imperfecta de la retribución ultraterrena.

11.- MARÍA, LA LLENA DE GRACIA


Jaire, kejaritomene. (Alégrate, llena de gracia (Lc 1,28)). Son las palabras griegas del saludo del ángel a María. 
¿Qué significan?
Jaire: Jesús, para saludar empleó la palabra shalom (la paz con vosotros). San Lucas emplea la palabra jaire para saludar a María porque es la usada por la traducción de los LXX de los verbos que invitan a la alegría por la liberación de Israel.(1)

miércoles, 7 de septiembre de 2011

10.- MARÍA EN LUCAS 1,26-33: SIGNO DE LA PRESENCIA DE DIOS


Texto: “En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel, de parte de Dios, a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, presentándose a ella, le dijo: Salve, llena de Gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó al oír estas palabras y discurría qué podría significar esta salutación.

9.- MARÍA EN MARCOS 6, 1-3

Texto: “Salió de allí y vino a su patria, siguiéndole sus discípulos. Llegado el sábado, se puso a enseñar en la sinagoga; y la muchedumbre que le oía se maravillaba, diciendo: ¿De dónde le vienen a éste tales cosas, qué sabiduría es ésta que le ha sido dada, cómo se hacen por su mano tales milagros? ¿No es, acaso, el carpintero, el hijo de María, hermano de Santiago, de José, de Judas y de Simón? ¿Y sus hermanas no viven aquí, entre nosotros? Y se escandalizaban de El”.


8.- MARÍA EN MARCOS 3,20-21 Y 31-35


Texto 1º: “Llegados a casa, se volvió a juntar la muchedumbre, tanta que no podían ni comer. Oyendo esto sus parientes se decían: Está fuera de sí”.(Mc 3, 20-21)
Texto 2º: “Vinieron su madre y sus hermanos y desde fuera le mandaron llamar. Estaba la muchedumbre sentada en torno de El y le dijeron: Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan. Él les respondió: ¿Quién es mi madre y mis hermanos? Y echando una mirada sobre los que estaban sentados en derredor suyo, dijo: He aquí mi madre y mis hermanos. Quien hiciere la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”.(Mc 3, 31-35)

7.- MARÍA EN LOS EVANGELIOS DE LA INFANCIA


El papel de María en la tradición cristiana queda esbozado en la Sagrada Escritura.
En los primeros años, tras la muerte y resurrección de Jesús, los apóstoles centraron su predicación en el ministerio de Jesús, desde el bautismo hasta su muerte y resurrección (Hch 10,37ss), porque lo más urgente era dar testimonio de la vida, muerte y resurrección del Señor. Más tarde se incluye a María en la predicación de los Apóstoles con relatos de la anunciación, el nacimiento y la infancia de Jesús.

6.- MARÍA EN LA PREDICACIÓN DE LA IGLESIA PRIMITIVA

La predicación apostólica   
    Una ojeada a los primeros discursos de San Pedro, narrados en los Hechos de los Apóstoles, confirma que el centro de la predicación de los apóstoles fue proclamar la muerte y la resurrección de Cristo, en las que se cumplieron las profecías del Antiguo Testamento.     
    Con su muerte y su resurrección Jesús de Nazaret fue constituido, ante todos los hombres, como Señor y Cristo. “Sepa, con toda certeza, la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado” (Hch 2,36).

    Poco a poco se ensancha el horizonte de la predicación: Se añaden los hechos y las palabras de Jesús que garantizan su divinidad y su mesianismo.
En la elección de Matías para sustituir a Judas, Pedro indica, con claridad y precisión, el contenido de la predicación primitiva: “Conviene que de entre todos los varones que nos han acompañado todo el tiempo en que vivió entre nosotros el Señor Jesús, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado, uno de ellos sea testigo con nosotros de su resurrección” (Hch 1,21-22).

El apóstol es testigo, no sólo de la resurrección, sino de todo aquello que ha vivido y sentido junto a Jesús, porque ser apóstol es comunicar la propia experiencia de Dios en Jesucristo.   
    “Lo que hemos visto, lo que hemos oído, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocando al Verbo de vida.... os lo comunicamos a vosotros, a fin de que viváis también en comunión con nosotros” ( I Jn 1,1-3).
    Al poner por escrito esta primera predicación oral de los Apóstoles nacen los primeros relatos que darán origen a los evangelios sinópticos que recogen solo los datos de la vida de Jsús que los apóstoles consideraron necesarios para fundamentar la fe de los creyentes. 
    Jesús hizo otras muchas cosas que no están escritas en los evangelios, como dice San Juan en Jn 21,25.

María en la predicación de la Iglesia primitiva
    En esta perspectiva, no parece que haya razón para que la Madre de Jesús ocupe un puesto relevante en la predicación apostólica. Su papel fue otro, y se realizó preferentemente en la intimidad del hogar que, en aquellos primeros años, era donde vivía y se realizaba la Iglesia de Jesús. No había templos; la oración y la Eucaristía se celebraban en los hogares de los creyentes cristianos. 
Para celebrar el culto, los judíos disponían de sus sinagogas, los cristianos de sus casas particulares. María, incorporada a una de esas iglesias domésticas, sin duda, era querida y respetada por todos por ser la Madre del Señor y, sin duda también, Ella correspondía con amor de madre al cariño de sus hijos espirituales. No hace falta forzar la imaginación para representarnos a María en estos ágapes fraternos. María predicaba a Jesús con su sola presencia, no hacía falta que sobre Ella predicasen los Apóstoles.

MARÍA EN GALATAS 4,4ss.
Esta carta de San Pablo suele fecharse en los años 55-56. En ella no se cita expresamente a María, pero hay una clara referencia a ella de gran contenido:
Cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley y para que recibiésemos la filiación adoptiva”.

El contexto: Habla el Apóstol de dos tiempos de la historia de la salvación, el antes y el después de la plenitud, es decir, del advenimiento de Jesús.
    Antes: La Ley es la institución socio religiosa más representativa de Israel. La teología judía defiende la justificación por la observancia de los preceptos de la Ley; por tanto, la justificación es algo que el hombre puede merecer.

    Después: La justificación se adquiere por la fe, que es un don gratuito de Dios, sin mérito humano alguno.
    San Pablo recurre a una institución de la época: el derecho a heredar fundado en la última voluntad del padre. Este derecho no podía hacerse efectivo hasta la mayoría de edad del heredero, mientras tanto se encontraba en la misma condición que los esclavos. Esta era la condición de todos los hombres hasta la venida de Cristo.

La plenitud de los tiempos
    Con la encarnación del Verbo llega para la humanidad “la plenitud de los tiempos”, es decir, la mayoría de edad. “Admirable intercambio”, dice el Misal Romano, en el Prefacio III de Navidad, pues El asume nuestra condición de esclavos a la Ley para darnos la condición de herederos, propia de los hijos en su mayoría de edad.

¿Qué significan las expresiones “nacido de mujer” y “nacido bajo la Ley"?
    Se habla directamente de Cristo e indirectamente de su madre, María.
Dios envía a su Hijo:
    a) “Nacido de mujer”, lo que significa que Jesús pertenece a la raza humana y que tiene una naturaleza humana, con todas sus servidumbres.
    b) “Sujeto a la Ley”, lo que significa que Jesús pertenece al pueblo judío.    
    Y todo ello con una finalidad: Que toda la humanidad (no sólo Israel) alcance la libertad de los hijos de Dios, mediante la filiación adoptiva.

¿Qué alcance tiene, en este texto, la alusión implícita a María?
    María, al recibir al Verbo en su seno de mujer, se constituye en el eslabón que une lo divino con lo humano. Por ser María una mujer pudo ser madre y su hijo fue un hombre. María prestó su humanidad al Verbo e hizo posible la encarnación del Hijo de Dios.
    El misterio de la redención se cimenta en la maternidad humano-divina de María. Sin un hombre-Dios la redención no tiene valor infinito. Sin un Dios-hombre no hay solidaridad, que es la condición necesaria para la total liberación. María, la mujer madre de Dios es garantía de ambas cosas.
    No hay antítesis ni contraposición entre María y Cristo. María queda absorbida totalmente y para siempre en el plan salvífico del Padre, quien la incorpora al misterio de Cristo, por medio de la encarnación del Verbo. 
    La encarnación es el momento cumbre de María, el que da origen a toda su grandeza y santidad; por este momento María ha pasado a la historia, ya nunca será relegada al olvido de las generaciones futuras como lo han sido sus contemporáneas.
    Sacar a María de esta incorporación es desfigurar y minar ese misterio central de nuestra fe cristiana.