jueves, 14 de mayo de 2026

149.- 14 DE MAYO: LOS "HERMANOS" DE JESÚS

  

¿Tuvo hermanos Jesús? ¿Qué dicen los textos sagrados?
Veamos los diferentes textos y el comentario correspondiente:

Primer texto: Mateo 1,25: No la conoció hasta que dio a luz a su hijo”.
Según algunos, este versículo da a entender que, nacido Jesús, María y José tuvieron relaciones maritales. Si se añade que el mismo evangelista, en 12,46 habla de los “hermanos“ de Jesús, esta interpretación toma más fuerza.
Comentario: La intención de San Mateo, en todo el texto sobre el nacimiento de Jesús (1, 18-25) está centrada en dar testimonio de que Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo, sin concurso de varón. Lo que sucedió después del nacimiento no entra en su perspectiva, él constata que hasta ese momento no hubo relaciones sexuales, pero no indica, ni siquiera implícitamente, que las hubiera después.

Segundo texto: Lucas 2, 7: .. y dio a luz a su hijo primogénito”.
Comentan algunos: Si Jesús fue el primogénito, es que después tuvo más hijos.
Comentario: El vocablo “primogénito” no implica que haya más hijos. El griego prototokon y el hebreo bekor indican el primer hijo de una madre, el cual pertenece a Dios y debe ser rescatado (Ex 13, 2). Primogénito tiene un sentido técnico legal y se aplica al primer hijo que nace, haya o no otros que nazcan después.

Y en tercer lugar, un grupo de textos que hablan de: Los “hermanos” de Jesús. Son éstos:
Mt 12, 46: “Tu madre y tus hermanos están fuera y desean hablarte”.
Mt 13, 55: “¿No es este el hijo del carpintero? ¿Su madre no se llama María y sus hermanos Santiago y José, Simón y Judas? ¿Sus hermanas no están entre nosotros?”
Mc 3, 31: Vinieron su madre y sus hermanos y, desde fuera, le mandaron llamar”.
Mc 6, 3: ¿No es [éste] el carpintero, el hijo de María, el hermano de Santiago y José, de Judas de Simón? ¿Sus hermanas no viven aquí entre nosotros?
Lc 8, 19: “Vino su madre con sus hermanos y no lograron acercarse a él a causa de la muchedumbre”.
Jn 2, 12: “Bajó a Cafarnaún con su madre y sus hermanos
Jn 7,3: Dijéronle sus hermanos: Sal de aquí y vete a Judea”
Jn 7,5: Ni sus hermanos creían en Él”
Hech 1, 14: “Todos perseveraban unánimes en la oración con algunas mujeres, con María, la Madre de Jesús y con los hermanos de éste”.
1 Cor 9,5: “¿No tenemos derecho a llevar en nuestras peregrinaciones una hermana, igual que los demás apóstoles y los hermanos del Señor y Cefas?”
Gal 1, 19: “A ningún otro de los apóstoles vi, si no fue a Santiago, el hermano del Señor”.

Comentario: La palabra hermanoes traducción de la griega adelfosy de la hebrea ah” que pueden significar hermano carnal, primo o pariente, ya que en hebreo y en arameo no hay términpara decir primo.
a) A Lot se le llama “hermano de Abraham” (Gen 14, 14) cuando realmente es su sobrino (Gen 12,5); a Jacob se le llama “hermano de Labán(Gen 29, 15, y realmente era su tío (Gen 29, 13) porque Labán era hermano de Rebeca, madre de Jacob (Gen 25, 20).
b) Nada tiene de extraño que, en las catequesis del primer siglo, se llamase hermanos a los primos y parientes de Jesús y que los traductores lo tradujesen por “adelfos”.
c) Por otra parte, nada hay que sugiera que María tuvo otros hijos, además de Jesús. Al contrario, todos los indicios prueban que no los tuvo.
d) Cuando Jesús fue hallado en el templo a los doce años de edad, aparece como hijo único de María (Lc 2,41-52)
e) En ningún sitio de los evangelios aparece la frase “hijos de María”, aplicada a los supuestos hermanos de Jesús. Es más, los que aparecen como tales, deben se mayores que Él, pues se
permiten aconsejarle (Jn 7,3-4). Pero, Jesús fue el hijo primogénito de María.
f) En Mc 6, 3 se llama a Jesús ho Hiyios Marias”: el Hijo de María. En el supuesto de más hijos, Jesús no sería el hijo (artículo determinado), sino un hijo (artículo indeterminado) de María. El artículo determinado, en griego y en español, indica unicidad. Esto indica que no había ningún otro hijo y, en consecuencia, la palabra “hermano” en este versículo debe ser traducida por primo pariente.
g) El argumento concluyente es que los llamados hermanos” de Jesús, según Mt 13, 55 son Santiago y José, Simón y Judas. Santiago y José, según Mc 15, 40 son hijos de María la de Cleofás.
Esta María de Cleofás pudo ser hermana de la Virgen; en cuyo caso, Santiago y José serían primos de Jesús y no hermanos en sentido estricto.
En Mt 27, 55-56 se lee: Había almuchas mujeres que habían seguido a Jesús para servirle, entre ellas María Magdalena y María la madre de Santiago. Que esta María, madre de Santiago y de José no es María, la madre de Jesús, lo aclara San Juan, 19,25, cuando dice: Estaban junto a la cruz de Jesús su Madre, y la hermana de su madre María la de Cleofás y María Magdalena”.
Sabemos, por tanto, que María la de Cleofás era pariente de la Virgen María, sin determinar el grado de parentesco, pudo ser hermana, prima o cualquier otro. 
Y, por último, no se comprende que Jesús, cuando está agonizando en la cruz, encomiende su madre a San Juan; si Jesús tenía hermanos, la encomienda está fuera de toda lógica. 

miércoles, 13 de mayo de 2026

148.- 13 DE MAYO: NTRA. SRA. DE FÁTIMA

Ntra.Sra. de
Fátima

Es una advocación de la Virgen María venerada en la localidad de Fátima (Portugal) que nació tras las apariciones de  María a tres pastorcillos de la localidad.

Los videntes: Los tres nacieron y vivían en el caserío de Aljustrel, perteneciente a la población de Fátima.

Lucía dos Santos de diez años; nacida el 22 de marzo de 1907, falleció, a los 97 años en el convento de carmelitas de Coimbra, el 13 de febrero de 2005.
Francisco Marto, de nueve años, nacido el 11 de junio de 1908, falleció el 4 de abril de 1919.
Jacinta Marto, hermana de Francisco, de siete años, nacida el 11 de marzo de 1910, falleció el 20 de febrero de 1920.

martes, 12 de mayo de 2026

147.- 12 DE MAYO: NACIMIENTO DE JESUS



El día 25 de diciembre de cada año celebramos el nacimiento del Señor. Es la Pascua de Navidad, fiesta segunda en importancia dentro del alendario litúrgico, la primera es la Pascua de Resurrección. Ambas pascuas van precedidas de un tiempo de preparación, reflexión y penitencia para celebrarlas con la disposición interior que tales acontecimientos merecen. La Pascua de Navidad va precedida por las cuatro semanas del Adviento y la de resurrección por el tiempo de Cuaresma. 

María y la Navidad 
“José subió de Nazaret a Belén para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta. Estando allí, se cumplieron los días del parto y dio a luz a su hijo” (Lc 2,4-7) A todos los niveles de la tradición evangélica María es, ante todo, “la Madre de Jesús”. Este es el título con el que la esignan diversos textos evangélicos y el que verdaderamente define su función en la obra de la salvación. El designio salvador de Dios la escogió para la misión, única en la historia, de ser la Madre de Dios hecho carne de hombre en sus entrañas. Es difícil penetrar en los sentimientos de María cuando se acerca el momento de dar a luz a su hijo. Supongo que muy parecido a los de todas las madres, pero muy agudizados dada la enorme distancia entre su sencillez de esclava del Señor y la grandeza de su hijo. El humilde matrimonio de José y María pasó unos días de desasosiego en lo humano por la distancia del viaje y por no encontrar acomodo adecuado para momento tan crucial, pero también tuvieron que disfrutar de una gran paz interior al ver las maravillas del Todopoderoso. José y María no comprendieron todo el alcance del nacimiento de su hijo, nada menos que el Mesías, el Salvador del mundo, de la aparición de los ángeles y de su encuentro con los reyes magos. La sagrada Escritura dice que “María guardaba todo esto y lo meditaba en su corazón” (Lc 2,19) y lo mismo haría José. 

La Navidad es fiesta de regocijo 
La Navidad es la fiesta por excelencia del regocijo en familia, como María y José. Gozo y alegría porque María nos ha traído al que es la fuente de la verdadera paz interior, del gozo y la alegría que no perecen. Las familias cristianas se reúnen la noche de Navidad para celebrar juntos el nacimiento del Señor. Es una costumbre hermosa que nunca debe desaparecer; una ocasión para que abuelos, padres e hijos, todos juntos, se afiancen en sus valores cristianos y trasmitan a los más pequeños las verdaderas raíces familiares. Las raíces y los valores de la familia perdurarán durante toda la vida y serán su fuerza y su dique de contención en los avatares de la vida. La alegría y la fiesta no deben estar reñidas con la reflexión sobre el verdadero significado de la Navidad. Triste es constatar que para muchos cristianos no tiene otro significado que el de cualquier otra fiesta profana. 

La Navidad es una fiesta de solidaridad 
a publicidad está corrompiendo muchas mentes llevándolas el consumismo, al gastar por gastar. No cuadra esta postura con el espíritu de Navidad. El Señor nace en la más estricta pobreza y sus seguidores celebramos su nacimiento echando la casa por la ventana, sin reparar en gastos. La Navidad es una fiesta y, por lo tanto, está justificado algún gasto extraordinario; pero, no es de recibo gastar ingentes sumas con olvido total de los muchos que no tienen nada. Todos los días mueren muchos niños, en diversas partes del mundo, por inanición. Los cristianos estamos obligados a ser moderados en nuestros gastos de todo tipo y compartir lo que Dios nos ha dado. 

El espíritu de Navidad 
 En estas fechas parece que todos hacemos un esfuerzo para ser más caritativos, más tolerantes y más comprensivos. Sin duda, salen a flote los valores que un día recibimos y que, durante el resto del año, tenemos casi olvidados. Ciertamente, el tiempo de Navidad dura sólo unos días, pero su espíritu debe ser permanente. Esa es la mejor forma de celebrar la Navidad.

lunes, 11 de mayo de 2026

146.- 11 DE MAYO: MARÍA, MADRE DE DIOS

 

THEOTOKOS


"Salió un edicto de César Augusto para que se empadronase todo el mundo. E iban todos a empadronarse, cada uno en su ciuda. José subió de Nazaret a Belén por ser él de la casa y de la familia de David, para empadronarse con María, su esposa, que estaba encinta: Estando allí, se cumplieron los días de su parto y dio a luz a su hijo primogénito le envolvió en pañales y le acostó en un pesebre" (Lc 2,1-7).

La maternidad divina de María:
El dogma de lmaternidad divina de María es un tema central de la Mariología. Es el que da sentido hace comprensibles   todas las verdades que la teología cristiana afirma de Ella.
De la misión sublime de Madre de Dios parecen derivar, como de una fuente oculta y purísima, todos los privilegios y todas las
gracias que adornan su alma”(Pío XII, Fulgens corona,AAS
(1953) 580)

Entre todos los títulos con que los creyentes honramos a María, el de Madre de Jesús es el más excelente por su propio significado y por ser el fundamento de los demás.
La madre es el ser por excelencia para todos los humanos; a todos se nos esponja el alma cuando hablamos de ella o cuando la recordamos en la ausencia.
El misterio de la Maternidad divina de Maríimplica una unión total con el misterio de Jesús, Dios hecho carne mortal, María, sagrario del Espíritu Santo y, por tanto, llena de gracia y toda santa desde el primer momento de su existencia inmaculada.
La Anunciación es el relato de la obra maestra del Espíritu en María. María, portadora del Espíritu y su receptáculo, recibe de El, y sólo de El, la fecundidad de su seno virginal. María es madre, es decir, fecunda, por su entrega y docilidad al Espíritu Santo, el cual ha tenido necesidad del seno y de la colaboración libre de María; de otra forma, Jesús no hubiera podido ser hombre y, por tanto, hermano de los hombres.
La vida de María es la vida de la Madre que acepta al Hijo.
Hágase en mí según tu palabra”, (Lc 1,58); que vive con y para el Hijo, ambos unidos en el misterio, hasta la prueba y la cruz, (Jn 19,25). María, por ser su madre, vivió intensamente los avatares de su Hijo, nos dice San Lucas que Ella conservaba todo en su carazón (Lc 2,51). 
El corazón es el símbolo del amor y de todos los afectos que llenan la vida de los seres humanos.
El corazón de María es el manantial limpio y puro del que fluye sin cesar el agua del amor y de la entrega total a su Hijo.
Nada se le olvida, nada le parece menos importante; aunque no todo le sea comprensible a plena luz, todo lo conserva en su corazón a la espera de la total comprensión.
María es la “madre del sí”, la siempre dispuesta a cumplir la voluntad de Dios, y es "la madre de la fe”porque creyó al Señorfiándose de su palabra y no de los lógicos indicios humanos. Al pie de la cruz donde agonizaba su Hijo, María creyó contra toda esperanza y se convirtió en la Madre de todos los creyentes.
María, Madre del Cristo físico, es también, por voluntad del Hijo, Madre del Cristo místico, el Pueblo de Dios, la Comunidad de los creyentes adoradores de Jesús, la Iglesia. “Esta maternidad espiritual de María perdurará, sin cesar, hasta la consumación de todos los elegidos”. (LG 62).
María, asunta al cielo, junto a su Hijo, está en la mejor condición para engendrar espiritualmente a Cristo en los creyentes y en todos los hombres de buena voluntad, y así lo hace constantemente.
No se trata de elevar a María hasta el nivel de Jesús, ya que El es
el único mediador que, por ser Dios recibe nuestra adoración. Ella es su Madre ypor tanto, el primer miembro del Pueblo de Dios, ella es la llena de gracia(Lc ,28), la bendita entre todas las mujeres (Lc 1,42), por eso recibe nuestro amor y nuestra especial eneración. 

domingo, 10 de mayo de 2026

145.- 10 DE MAYO: LA ANUNCIACIÓN

 


“En el mes sexto fue enviado el ángel Gabriel, de parte de Dios, a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de nombre José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. Y, presentándose a ella, le dijo: Salve, llena de Gracia, el Señor es contigo. Ella se turbó al oír estas palabras y discurría qué podría significar esta salutación.

sábado, 9 de mayo de 2026

144.- 9 DE MAYO: MARÍA Y SU VIVENCIA DE LA FE

 


Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez y este es ya el mes sexto de la que era estéril” (Lc 1,36).                                                            Es la señal dada por el ángel para que María preste su consentimiento. María se está debatiendo interiormente, sabe que Dios es fiel con su pueblo, que para Él nada hay imposible,  y Ella quiere ser fiel a Dios. Son momentos de lucha y de conflicto interior. El ángel le da una señal del poder de Dios y María, sin comprenderla del todo, fiándose de Dios, respondió al ángel: “He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra”.

viernes, 8 de mayo de 2026

143.- 8 DE MAYO: MARÍA. LA CREYENTE

 

 El evangelio de la infancia de San  Lucas establece un paralelismo entre Juan el Bautista y Jesús. Dentro de este cuadro, hay personas que son protagonistas de los dos anuncios angélicos: Zacarías, el padre de Juan y María, la madre de Jesús. Vamos a comparar, en cuatro puntos, a  ambos.

jueves, 7 de mayo de 2026

142.- 7 DE MAYO: LA CONCEPCIÓN INMACULADA DE MARÍA

 

¿Qué significa concepción inmaculada?
Formulación negativa: María fue concebida  sin pecado original.
Formulación positiva: María, desde el primer instante de su concepción, tiene una santidad plena, una plenitud de gracia.
Fundamentos bíblicos del dogma de la concepción inmaculada.

miércoles, 6 de mayo de 2026

141.- 6 DE MAYO: LLENA DE GRACIA

 



Jaire, kejaritomene. (
Alégrate, llena de gracia
 (Lc 1,28)). Son las palabras griegas del saludo del ángel a María. 

¿Qué significan?
Jaire: Jesús, para saludar empleó la palabra shalom (la paz con vosotros). San Lucas emplea la palabra jaire para saludar a María porque es la usada por la traducción de los LXX de los verbos que invitan a la alegría por la liberación de Israel.(1)

martes, 5 de mayo de 2026

140.- 5 DE MAYO: DULCE NOMBRE DE MARÍA

 

Importancia del nombre
En las Sagradas Escrituras, el nombre expresa el papel de cada ser en el universo. Dios culmina la creación poniendo nombre a las criaturas, día, noche, cielo, tierra, mar (Gén 1,3-10) o encargando a Adán que ponga nombre a cada uno de los animales (Gén 2,20).
Entre los seres humanos el nombre dado en el nacimiento puede expresar la actividad, las circunstancias del nacimiento o el porvenir previsto por los padres. 

lunes, 4 de mayo de 2026

139.- 4 DE MAYO: MARIA EN LA PREDICACIÓN DE LA IGLESIA PRIMITIVA

 La predicación apostólica   

Una ojeada a los primeros discursos de San Pedro, narrados en los Hechos de los Apóstoles, confirma que el centro de la predicación de los apóstoles fue proclamar la muerte y la resurrección de Cristo, en las que se cumplieron las profecías del Antiguo Testamento.     
Con su muerte y su resurrección Jesús de Nazaret fue constituido, ante todos los hombres, como Señor y Cristo. “Sepa, con toda certeza, la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado” (Hch 2,36).

Poco a poco se ensancha el horizonte de la predicación: Se añaden los hechos y las palabras de Jesús que garantizan su divinidad y su mesianismo.
En la elección de Matías para sustituir a Judas, Pedro indica, con claridad y precisión, el contenido de la predicación primitiva: “Conviene que de entre todos los varones que nos han acompañado todo el tiempo en que vivió entre nosotros el Señor Jesús, a partir del bautismo de Juan hasta el día en que nos fue llevado, uno de ellos sea testigo con nosotros de su resurrección” (Hch 1,21-22).

El apóstol es testigo, no sólo de la resurrección, sino de todo aquello que ha vivido y sentido junto a Jesús, porque ser apóstol es comunicar la propia experiencia de Dios en Jesucristo.   
"Lo que hemos visto, lo que hemos oído, lo que contemplamos y palparon nuestras manos tocando al Verbo de vida.... os lo comunicamos a vosotros, a fin de que viváis también en comunión con nosotros” ( I Jn 1,1-3).
Al poner por escrito esta primera predicación oral de los Apóstoles nacen los primeros relatos que darán origen a los evangelios sinópticos que recogen solo los datos de la vida de Jsús que los apóstoles consideraron necesarios para fundamentar la fe de los creyentes. 
Jesús hizo otras muchas cosas que no están escritas en los evangelios, como dice San Juan en Jn 21,25.

María en la predicación de la Iglesia primitiva
En esta perspectiva, no parece que haya razón para que la Madre de Jesús ocupe un puesto relevante en la predicación apostólica. Su papel fue otro, y se realizó preferentemente en la intimidad del hogar que, en aquellos primeros años, era donde vivía y se realizaba la Iglesia de Jesús. No había templos; la oración y la Eucaristía se celebraban en los hogares de los creyentes cristianos. 
Para celebrar el culto, los judíos disponían de sus sinagogas, los cristianos de sus casas particulares. María, incorporada a una de esas iglesias domésticas, sin duda, era querida y respetada por todos por ser la Madre del Señor y, sin duda también, Ella correspondía con amor de madre al cariño de sus hijos espirituales. No hace falta forzar la imaginación para representarnos a María en estos ágapes fraternos. María predicaba a Jesús con su sola presencia, no hacía falta que sobre Ella predicasen los Apóstoles.

MARÍA EN GALATAS 4,4ss.
Esta carta de San Pablo suele fecharse en los años 55-56. En ella no se cita expresamente a María, pero hay una clara referencia a ella de gran contenido:
Cuando llegó la plenitud de los tiempos, envió Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la Ley y para que recibiésemos la filiación adoptiva”.

El contexto: Habla el Apóstol de dos tiempos de la historia de la salvación, el antes y el después de la plenitud, es decir, del advenimiento de Jesús.
 Antes: La Ley es la institución socio religiosa más representativa de Israel. La teología judía defiende la justificación por la observancia de los preceptos de la Ley; por tanto, la justificación es algo que el hombre puede merecer.

    Después: La justificación se adquiere por la fe, que es un don gratuito de Dios, sin mérito humano alguno.
San Pablo recurre a una institución de la época: el derecho a heredar fundado en la última voluntad del padre. Este derecho no podía hacerse efectivo hasta la mayoría de edad del heredero, mientras tanto se encontraba en la misma condición que los esclavos. Esta era la condición de todos los hombres hasta la venida de Cristo.

La plenitud de los tiempos
Con la encarnación del Verbo llega para la humanidad “la plenitud de los tiempos”, es decir, la mayoría de edad. “Admirable intercambio”, dice el Misal Romano, en el Prefacio III de Navidad, pues El asume nuestra condición de esclavos a la Ley para darnos la condición de herederos, propia de los hijos en su mayoría de edad.

¿Qué significan las expresiones “nacido de mujer” y “nacido bajo la Ley"?
Se habla directamente de Cristo e indirectamente de su madre, María.
Dios envía a su Hijo:
    a) “Nacido de mujer”, lo que significa que Jesús pertenece a la raza humana y que tiene una naturaleza humana, con todas sus servidumbres.
    b) “Sujeto a la Ley”, lo que significa que Jesús pertenece al pueblo judío.    
    Y todo ello con una finalidad: Que toda la humanidad (no sólo Israel) alcance la libertad de los hijos de Dios, mediante la filiación adoptiva.

¿Qué alcance tiene, en este texto, la alusión implícita a María?
 María, al recibir al Verbo en su seno de mujer, se constituye en el eslabón que une lo divino con lo humano. Por ser María una mujer pudo ser madre y su hijo fue un hombre. María prestó su humanidad al Verbo e hizo posible la encarnación del Hijo de Dios.
El misterio de la redención se cimenta en la maternidad humano-divina de María. Sin un hombre-Dios la redención no tiene valor infinito. Sin un Dios-hombre no hay solidaridad, que es la condición necesaria para la total liberación. María, la mujer madre de Dios es garantía de ambas cosas.
No hay antítesis ni contraposición entre María y Cristo. María queda absorbida totalmente y para siempre en el plan salvífico del Padre, quien la incorpora al misterio de Cristo, por medio de la encarnación del Verbo. 
La encarnación es el momento cumbre de María, el que da origen a toda su grandeza y santidad; por este momento María ha pasado a la historia, ya nunca será relegada al olvido de las generaciones futuras como lo han sido sus contemporáneas.
Sacar a María de esta incorporación es desfigurar y minar ese misterio central de nuestra fe cristiana.