El papel de María en la tradición cristiana queda esbozado en la Sagrada Escritura.
En los primeros años, tras la muerte y resurrección de Jesús, los apóstoles centraron su predicación en el ministerio de Jesús, desde el bautismo hasta su muerte y resurrección (Hch 10,37ss), porque lo más urgente era dar testimonio de la vida, muerte y resurrección del Señor. Más tarde se incluye a María en la predicación de los Apóstoles con relatos de la anunciación, el nacimiento y la infancia de Jesús.