
A.- NUESTRA SEÑORA DE
CHIQUINQUIRÁ DE COLOMBIA - 9 julio
La historia
Se remonta al siglo XVI,
cuando los dominicos realizaban expediciones de evangelización en la región
central del país. Fray Andrés Jadraque quiso dotar con un lienzo o cuadro de la Virgen del Rosario a la
capilla que había construído Antonio de Santana
en 1560.
Sobre una
rústica tela de algodón de procedencia indígena, un pintor español, Alonso de Narváez pintó una imagen de la Virgen del Rosario,
advocación mariana favorita de los dominicos.
El lienzo, de 125 cm .
de ancho y 111 de alto, tiene a los lados de la Virgen a San Antonio de
Padua, patrono del encomendero y a San Andrés Apóstol, patrono del fraile que
la había mandado hacer.
En 1562 el cuadro
fue colocado en una capilla techada de paja, donde permaneció hasta 1574. La
acción del aire, de la humedad y del sol deterioraron tanto la pintura que era
ya imposible reconocer lo que había sido pintado en ella. En 1577 la
deteriorada imagen fue llevada a la población de Chiquinquirá y abandonada en
el cuarto que tiempo atrás sirviera de oratorio a la familia.
Años más tarde llegó al lugar
María Ramos, quien después de arreglar y limpiar la modesta capilla colocó en
ella el borroso lienzo que un día llevara la imagen de la Virgen del Rosario.
Diariamente oraba y pedía a la
Virgen que se manifestase, hasta que el viernes 26 de diciembre de 15 86,
cuando María salía del oratorio, una indígena le gritó: “Mire, mire, señora”. La
imagen había recobrado su color y su brillo original, y habían desaparecido los
rasguños y agujeros de la tela. Desde entonces, creció más y más la devoción a la Virgen bajo la advocación
de Ntra. Sra. del rosario de Chiquinquirá.
La imagen
Curiosamente, éste lleva en la mano derecha
un pajarito de vivo plumaje que un cordel sujeta a su dedo pulgar y de la mano
izquierda cuelga un pequeño rosario. Nuestra
Madre apoya su cuerpo sobre una media luna, en una posición que sugiere que va
de camino. Cubre su cabeza una toca blanca recogida sobre el pecho, y un manto
azul celeste envuelve su vestido de color rosado.
Con el dedo meñique de su
mano izquierda sostiene un rosario que le cae en el medio del cuerpo y en la
mano derecha porta un cetro de reina. El cuadro conserva las huellas del pasado
deterioro y es cosa notable el que las figuras, que de cerca se ven imprecisas o
borrosas, adquieren su relieve y profundidad cuando se observan a cierta
distancia.
Al
lienzo se le han superpuesto dos coronas, un cetro, dos rosarios y 27 escudos
de oro que dan un hermoso relieve al cuadro, cuyo marco, formado por
semicircunferencias de plata, porta las insignias de la condecoración
presidencial. Durante trescientos años el cuadro de la Virgen del Rosario de
Chiquinquirá se presentó a los fieles sin protección alguna, contándose por
millares los objetos que anualmente tocaban la endeble tela de algodón.
Los
devotos usaban largas varas o cañas para hacer llegar hasta el bendito lienzo
diversos objetos de devoción. Es algo realmente admirable que la tela se
conserve intacta, a pesar de que tanta manipulación, por fuerza debió haber
destruido totalmente el frágil tejido de algodón. Desde 1897 un grueso cristal
protege la pintura de las inclemencias del tiempo y del roce con los devotos
peregrinos.
Tras
el fuerte terremoto de 1785, los frailes dominicos construyeron una nueva
iglesia en otro punto de la población y trasladaron a ella el cuadro de la Virgen en torno al año
1823.
Devoción
La
devoción de la gente por esta imagen se manifiesta en múltiples
acontecimientos, que van desde las tradicionales "romerías"
o grandes peregrinaciones hechas al lugar, pasando por la música popular, hasta
hechos protagonizados por personajes como virreyes,
obispos y políticos.
Pío
VII la declaró patrona de Colombia en 1829 concediéndole fiesta litúrgica
propia, el 9 de julio. La
Virgen de Chiquinquirá fue coronada canónicamente en 1919 y
su santuario declarado Basílica en 1927.
El
gobierno de la República
deColombia decidió en 1919, consagrar el país a la Virgen de Chiquinquirá como
su Reina y Patrona. El 9 de julio de 1919 el presidente Marco Fidel Suárez coronó a la Virgen de Chiquinquirá como
Reina de Colombia en una ceremonia realizada en la Plaza de Bolívar de Bogotá.
Si admirable es la historia del cuadro de la Virgen de Chiquinquirá,
admirable es también la devoción que ha inspirado durante siglos.
B).- La Virgen de Chiquinquirá en
Venezuela
Historia
Una anciana lavaba la ropa en la orilla de la
laguna de Coquivacoa (hoy Lago de Maracaibo), cuando vio una pequeña tabla
sobre las aguas, la recogió y reconoció una imagen borrosa de tipo religioso,
que colocó en una pared de su casa. El 18 de noviembre de 17 09, estando la anciana
absorta en sus quehaceres, oyó por tres veces, unos golpes en la pared donde
pendía la tablilla. Se acercó y vio, sorprendida, la imagen de la Virgen de Chiquinquirá.
Corrió a la calle, gritando: ¡Milagro, milagro!
De
este modo empezó la devoción de los habitantes del estado de Zulia a la Virgen María que se incrementó
con motivo del traslado de la tabla a catedral
de Nueva Zamora de Maracaibo, traslado frustrado por el sorprendente
peso que adquirió la tabla, lo que fue interpretado como que la Virgen no lo quería. Tomada
en cuenta la sugerencia, la tabla volvió a su peso original y fue depositada en
la ermita de San Juan de Dios, hoy Basílica Menor dedicada a Nuestra. Señora.
del Rosario de Chiquinquirá y San Juan de Dios.
Devoción
La
devoción a la Virgen
del rosario de Chiquinquirá es muy grande en la ciudad de Maracaibo, que la
tiene como Patrona, lo mismo que el estado de Zulia y la Guardia Nacional de
Venezuela.
La imagen ha visitado la capital de la República y
frecuentemente ha recorrido las diferentes parroquias del estado de Zulia. Todos los 18 de noviembre Maracaibo y el estado de Zulia en general, han venido celebrando la “Fiesta
de la Chinita ”,
como cariñosamente se le denomina en el país. La Fiesta se celebra con mucho entusiasmo y alegría.
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