TRISTE ES LA SOLEDAD, ALEGRE LA COMPAÑÍA; LA TUYA SERÁ PERFECTA SI TE ACOMPAÑA MARÍA.

domingo, 8 de mayo de 2016

84.- NUESTRA SEÑORA DE GRACIA

DÍA 8 DE MAYO

Origen del título “Nuestra señora de Gracia”
Cuenta la tradición que, en 1307, salieron dos monjes del monasterio agustiniano de Valencia (España) para encargar a un imaginero una imagen de Nuestra Señora.
Se encontraron con un peregrino, que al conocer el encargo, les entregó un icono de la Virgen, diciéndoles: De gratia do vobis (os la doy de gracia, es decir, gratis). “De Gracia” este fue el nombre del venerado icono que tanta veneración alcanzó con el tiempo, no sólo entre el pueblo sino entre las más altas instancias religiosas y políticas.

Repercusión en el desarrollo y prestigio del monasterio
La extraordinaria veneración alcanzada hizo que se le nombrase Patrona de la ciudad. 
En 1370, el rey de Castilla, Enrique II Trastámara sufragó los gastos de la primera capilla gótica, que fue sustituida en 1754 por otra de grandes dimensiones cuyo retablo fue obra de Francisco Vergara el Mayor.
En 1401 existía una cofradía, en los conventos agustinianos de Valencia y Lisboa, con el título de Nuestra Señora de Gracia.
A partir del siglo XVI, la devoción adquirió gran difusión, a través de los numerosos monasterios, tanto de frailes como de monjas, que la Orden Agustiniana erigió bajo el título de Nuestra Señora de Gracia, tanto en España como en Hispanoamérica.(1)

SIGNIFICADO DE LA ADVOCACIÓN “NUESTRA SEÑORA DE GRACIA”

1.- Concepto de “gracia”
La gracia es un don de Dios”, un regalo de Dios. El Padre revela su amor al darnos a su Hijo, Jesucristo que es en su persona el don completo del Padre. “Tanto amó Dios al mundo que le dio a su Hijo unigénito” (Jn 3,16) , “lleno de gracia y de verdad” (Jn 1,14).
Jesucristo es el don de Dios que irradia de la generosidad del Padre, como dador, y envuelve en esta generosidad a la criatura que lo recibe. Dios da por gracia y todo el que recibe su don halla gracia y complacencia ante Él.
La palabra “gracia” designa, en primer lugar, a Jesucristo, don supremo del Padre celestial y, en segundo lugar, al efecto que produce en todo el que lo recibe. La “gracia” es la manifestación de la benevolencia gratuita del Padre que da y entrega su don al ser humano; éste “halla gracia” ante los ojos de Dios, atrae su mirada y se granjea su favor cuando acepta a Jesucristo, don y regalo del Padre.
Quien acepta y recibe a Cristo, acepta y recibe su Espíritu con todos sus dones y es contado entre los hijos adoptivos de Dios.
Son hijos de Dios los que son movidos por el Espíritu de Dios... por el que clamamos: ¡Abba!, ¡Padre”(Rom 8,14-15)
Todos sois hijos de Dios por la fe en Cristo Jesús” (Gal 3,26)
El término de la vida cristiana es la casa del Padre, “donde hay muchas moradas” (Jn 14,2).

2.- Jesús es el único mediador ante el Padre.
Jesús es el camino para llegar al Padre. “Jesús les dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí” (Jn 14,6)
Cuanto pidiereis al Padre en mi nombre os lo concederá... pedid y recibiréis” (Jn 16, 23-24)
En palabras del Concilio Vaticano II: “La misión maternal de María hacia los hombres de ninguna manera oscurece ni disminuye la única mediación de Cristo, sino más bien muestra su eficacia. Todo el influjo salvífico de la Bienaventurada Virgen en favor de los hombres no es exigido por ninguna ley, sino que nace del divino beneplácito y de la superabundancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, de ella depende totalmente y de la misma saca toda su virtud y, lejos de impedirla, fomenta la union inmediata de los creyentes con Crissto” (Lumen Gentium nº 60)

3.- ¿Cuál es la misión de la Virgen María?
Todos los hombres y mujeres estamos llamados a hacer nuestro propio recorrido hacia la casa del Padre. María lo hizo de un modo singular, pues fue escogida entre todas las mujeres para que, en su carne virginal, se hiciera hombre el “don de Dios”, “el regalo del Padre”, Cristo Jesús, convirtiéndose de este modo en la Madre de la Gracia.

Triple significado del título Nuestra Señora de Gracia

Primero: En previsión de su Maternidad divina
María fue preparada para ser la Madre de Dios hecho hombre.
Fue enriquecida con todos los dones y todas las virtudes propias de la que había de ser la Madre del Altísimo. Bajo este significado la advocación de Nuestra Señora de Gracia se ha vinculado durante algún tiempo a la Anunciación del ángel Gabriel, cuando le dijo: “Salve, llena de gracia” (Lc 2,28) y cuya fiesta se celebra el 25 de marzo. María “llena de gracia” se celebra propiamente en la fiesta de la Inmaculada Concepción.
María es la Kejaritomene”, la llena de gracia. La gracia de María es la manifestación de la generosidad de Dios que le ha hecho objeto especial de su favor. El participio kejaritomene está empleado a modo de nombre propio, lo que aumenta la fuerza de su significado. La piedad y la teología cristianas han sacado de este “llena de gracia” todas las grandezas de María.

Segundo: María es la “Madre de la Gracia” porque llevó en su seno virginal al Dios y Hombre verdadero. Maria es la Madre de Jesús.
La Virgen María ejerció su maternidad biológica de Madre del Altísimo cuando contestó al ángel: He aquí la esclava del Señor, Hágase en mí según tu palabra (Lc 1,38).
Pero, la maternidad divina y la abundancia de “gracia” en la Santísima Virgen María no agota su misión. 
Con razón la Virgen María canta en el Magníficat: "todas las generaciones me llamarán bienaventurada porque el Poderoso ha hecho en mí maravillas" (Lc 1,48) 

Tercero: María es la Mediadora de todas las Gracias.(2)
María, además de ser la Madre de Cristo, es, por extensión, la Madre de todo el género humano.
María es nuestra Madre en el orden de la gracia.
Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo... padeciendo con su Hijo mientras Él moría en la cruz, cooperó en forma del todo singular, por la obediencia, la fe, la esoeranza y la encendida caridad, en la restauración de la vida sobrenatural de las almas” (Lumen Gentium nº 61).
En relación con el ejercicio de su maternidad espiritual la Constitución Lumen Gentium del Concilio Vaticano II dice en su número 62: “Esta maternidad de Maria perdura sin cesar... pues, una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino que continúa alcanzándonos, por su múltiple intercesión, los dones de la eterna salvación. Por su amor materno cuida de los hermanos de su Hijo, que peregrinan y se debaten entre peligros y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a la patria feliz. Por eso la Bienaventurada Virgen en la Iglesia es invocada con los títulos de Abogada, Auxiliadora, Socorro Mediadora”.
Con este significado el calendario litúrgico agustiniano celebra la fiesta de Nuestra Señora de Gracia el día 8 de mayo.(3)
Es curiosa la función de mediación explicada por Santo Tomás de Villanueva: En la teología de San Pablo sobre el Cuerpo Místico, Cristo es la cabeza, los fieles somos los miembros y la Virgen María ejercería la función del “cuello” que une la cabeza al tronco y por donde pasarían todos los beneficios que la Cabeza otorga a los miembros de su Cuerpo.

EXPANSIÓN DE LA ADVOCACIÓN “NUESTRA SEÑORA DE GRACIA”
En el siglo XVII la advocación Nuestra Señora de Gracia era considerada como propia de la Orden Agustiniana.
Durante la exclaustración de Mendizábal de 1835 fue destruida la capilla del monasterio de Valencia, pero se salvó el icono de la Virgen que fue llevado al convento agustino de monjas de la Presentación en la calle Marqués de Sotelo.
En 1836, fue reabierta la iglesia y el icono de Nuestra Señora de Gracia volvió al templo, mientras que las dependencias del convento fueron utilizadas como cárcel hasta el año 1904.
Durante la Guerra Civil de 1936, la imagen fue escondida en un domicilio particular y, tras la contienda, fue colocada en el alta mayor, en el retablo neogótico realizado en alabastro por José Justo Villalba.
En la actualidad son muy numerosos los lugares de culto en los que se venera a la Santísima Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de Gracia.
En varios (4) es la Patrona del pueblo y celebran su fiesta (que no suelen coincidir en el mismo día) con gran pompa y solemnidad. Hay muchas parroquias dedicadas a esta advocación, muchos colegios que la tienen como titular y muchos altares con su imagen a la que veneran los fieles con gran devoción y confianza.

(1) Especial mención merece el de Madrigal de las Altas Torres (Avila) de las Madres Agustinas, que fue declarado Monumento Nacional el 21 de septiembre de 1942. Forma un conjunto monumental representativo de la localidad, ya histórica por ser el lugar de nacimiento de la reina Isabel la Católica.
(2) Por su gran profundidad añado el enlace con un artículo del  padre dominico   Garrigou-Lagrange, titulado La influencia de María mediadora
(3) Y este es el día que elijo para la publicación de este artículo.
(4) No expongo la lista para no alargar demasiado el artículo y para no correr el riesgo de no citar a todos.


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